Oasis, pinturas rupestres y el Sahara Libio

 
Graneros fortificados bereberes y Viviendas Trogloditas
 
Montes Nafusa (Jebal al Gharbi)

Las montañas de Nafusa, Al Jebal al Gharbi (Montaña Occidental) es una cadena montañosa de piedra caliza situada al oeste de Tripolitania y que se extiende en dirección oeste-noreste. La altura de la cadena va desde (460 a 980 m). Los montes de Nafusa marcan el límite entre la llanura costera, conocida como La Jafara, al norte, y la meseta Tripolitana al sur.





La meseta termina abruptamente en el norte con un acantilado que tiene hasta 350 metros de prominencia topográfica. Una serie de profundos valles que drenan hacia  Jefara,  al norte, corto en este mismo acantilado. Se extiende unos 250 kilómetros en  Libia propiamente, desde el este de la ciudad de Gharyan (60 km  de Trípoli) hasta Wazzin en la frontera con Túnez, en el oeste.




La zona montañosa no tiene más de 25 kilómetros de profundidad, desde su límite sur, el árido llano altiplano de 650 metros sobre el nivel del mar, hasta su límite septentrional de la llanura, donde la tierra se cae por debajo de los 150 metros. Gran parte de la caída de 500 metros en el nivel se realiza bruscamente, en el escarpado, donde prominencias topográficas locales pueden llegar hasta los 350 metros. Entre las ciudades de la montaña destacan: Gharyan, Yefren,  Zintan,  Jadu, Kabaw, Al-Qawalish y Nalut. Desde 2007, las montañas forman parte de dos distritos:  El de Jebal al Gharbi y el de Nalut.





La zona ha sido un importante centro poblacional y cultural de los libios antiguos. La antigua tribu libia Zenata se expandió al oeste hacia las regiones bereberes en varios períodos. La región de Nafusa acoge la mayor parte de la población de habla bereber de Libia, que hablan Nafusi bereber. Además de su cultura y sociedad vivaz, el área contiene una rica variedad del legado libio antiguo, que se remonta a más de un milenio.


Un poco de historia

A raíz de la gran revuelta bereber del siglo VIII, misioneros puritanos ibadita (una secta Kharijita que habían huido del califato de Orientel), se refugiaron en las montañas de Nafusa. Los fervientes predicadores ibaditas convertieron y organizaron los población local bereber como una fuerza de combate.





Bajo el liderazgo del Imam Abu ibadita al-Jattab al-Ma'afari, los Nafusa bajaron de las montañas y fueron a  conquistar el desmoronando emirato Fihrid de Ifriqiya - la capturando la ciudad de Trípoli, en el 757, y luego la ciudad de Kairouan 758. Pero el gobernador árabe abassída  de Egipto invadió Ifriqya, derrotó a los Nafusa en una batalla en Tawergha en 761 (su tercer intento - sus primeros dos ejércitos habían sido rechazados) y puso fin a su nuevo estado putativo.






Sin embargo, las montañas de Nafusa se mantuvieron sin ser conquistados. A lo largo del siglo IX, mientras que los Aghlabidas gobernaban en Ifriqiya, los ibaditas mantuvieron  una independiente y puritana república  en las montañas de Nafusa. El Imamato ibadita de Nafusa estaba en estrecha alianza con  el otro remanente ibadita, el de los Rustamids en Tahert (Argelia), ambas espinas a  ambos lados del emirato Aghlabid, en comunicación entre sí a través de las altas tierras del norte de África.




En 879, los tulunídas de Egipto invadieron la región Aghlabíe de Ifriqya y capturaron Trípoli. Pero los Nafusa retaron y destruyeron el ejército egipcio en el año 880. De nuevo la victoria Nafusa fue de corta duración. En 896-97, el emir Aghlabid de Ifriqiya Ibrahim II recuperó la región de Tripolitana y derrotó a los Nafusa en una gran batalla en Manu (al sur de Gabes). Posteriormente, tachandoles de herejes, Ibrahim II ejecutó a todos los presos Nafusa y puso fin a su Imamato independiente (Tahert cayó poco después, en 911).






A pesar de la destrucción de sus estados, el Ibaditismo siguió siendo la fe fuerte (en la clandestinidad) entre los bereberes de las montañas de la Nafusa durante siglos después, hasta la época moderna. Por otra parte, la heterodoxia persistente de las gentes Nafusa los ha puesto con frecuencia en desacuerdo, o bajo sospecha, por la población sunnita ortodoxa del resto de Libia.

Ghayran

Al sur de Trípoli, las laderas de las montañas Gharian se elevan abruptamente desde la llanura desértica a una altura de más de 822 metros. Se trata de una imponente y magnífica vista,  desprovista de vegetación. Una carretera conduce a la cumbre y cuando se mira hacia atrás se puede ver el camino tortuoso por entre las rocas. El camino lleva al pueblo de Gharyan.






Gharyan o Gharian, es una ciudad en el noroeste de Libia. Gharyan es una de las mayores ciudades de la Sierra de Nafusa, una zona poblada por bereberes.




 
Gharyan estaba en las rutas comerciales, tanto hacia el sur hasta Fezzan, como hacia las montañas de Nafusa. En 1884 los otomanos habían establecido un ayuntamiento y alcalde en Gharyan.


Viviendas Trogloditas (Subterráneas) de Gharyan

Son casas subterraneas cuya profundidad oscila entre 10 a 20 metros.




Son muy fescas sobre todo en verano pero la mayoría están abandonadas hoy en día.


Yefren

El nombre original de Yafran en lengua amazigh es "Ifran", siendo un pueblo amazigh situado en las montañas occidentales de Nafusa, y parte del distrito de Jabal al Gharbi. Fue históricamente una ciudad muy importante. Por ejemplo, en la época otomana fue la capital del distrito de Jabal.
 

 

Durante los tiempos de la resistencia contra la invasión italiana en 1911, el liderazgo de Jabal estaba en  Yafran liderado por Suleiman Al-Baruni quien junto a otros líderes de la resistencia para establecer la primera república árabe en La Liga árabe y el segundo en los países musulmanes.
 
 
 

Trajo el servicio telegráfico a Yefran. En el momento de la independencia (Reino), Yafran era la segunda ciudad en Jabal después Gharyan y era un municipio. Yafran todavía disfruta de su "cosmopolita" mosaico multicultural que acumuló a lo largo de  la historia por tener amazigh, árabes y africanos subsaharianos; musulmanes (Malikai y Ibadi) y Judíos. Los judios de Yefren vivían en tres distritos de la localidad: al-Qsir, Me-aniyin y Disir. En el resto de Yefren había también un gran número de judíos.
 
 
  
 
  
Las mujeres tienen gran contribución y Yefran tenía una de las primeras escuelas femeninas en Libia y algunas de las primeras mujeres een recibir educación en Libia.

 
El Qala’a
 
El Qala’a, es parte de los montes de Jebal Nafusa, cerca de Yefren y es todo un descubrimiento.
 
 
 

La parte antigua se llama  El Homa, donde abundan los burros. Los habitantes del lugar hablan otro idioma, el Jebeli.


Jadu

Jadu o Giado (italiano), es un pueblo de montaña en el oeste de Libia, en el distrito de las montañas de Nafusa.



 
La ciudad de Jado, o Fess'at'u como se conoce por los bereberes locales, es uno de los principales asentamientos bereberes en Nefusa o Montaña Occidental.




Entre sus puntos de interés destaca los manantiales de Nanna Tala en el fondo del valle, cascadas, arroyos, granjas, viviendas trogloditas, casas en lo alto de la cima, mágicas arboledas.


 

 
La población local de Jado ha creado un museo privado, que alberga varios artefactos de naturaleza etnográfica. Museo Al Barouni esta considerado como uno de los mejores de la región, que incorpora la herencia bereber y la arquitectura de Jebel Al Gharbi (Montaña Occidental).





El visitante será recompensado con modelos de oficios tradicionales y industrias, así como antiguos artefactos arqueológicos de piedra, incluyendo un modelo de una prensa de aceite tradicional, llamado Andour en tamazight (la lengua bereber local).


Kabaw
 
Kabaw, Kabao o Cabao es una ciudad en el distrito de Nalut en el noroeste de Libia. Se encuentra a tan sólo 9 kilómetros de la carretera Gharyan-Nalut y cerca de 70 kilómetros al oeste de Jadu, en el borde norte de la meseta de Tripolitania en las montañas de Nafusa.
 






 
 
Históricamente, Kabaw era un pueblo bereber en la zona administrativa de Ghadames . Después de la Segunda Guerra Mundial, fue ocupado por el ejército francés y gobernada desde Túnez. Volvió al control de Libia en 1951.
 


 







Kabaw es el lugar de los llamados "ghurfas" o "Ksar Kabaw" un pueblo-fuerte bereber en lo alto de la colina, ahora abandonada.

 
 
 
 
 
Las ghurfas está construida principalmente de piedra, yeso y adobe, con puertas de madera de palma. La Festival de Primavera de Qsar se celebra en abril todos los años.
 
 
El Granero bereber de Qasr Al Haj

Construido a finales del siglo XII, el granero dispone de 114 habitaciones de almacenamiento, el mismo número que los versículos del Corán, aunque algunas de las habitaciones se subdividen en áreas más pequeñas para los distintos tipos de cultivos. Las celdas de almacenamiento siguen todavía en uso.




El hecho de que el granero está construida enteramente de piedra y yeso local ayuda a mantenerlo fresco. Los almacenes están cerrados con puertas hechas de troncos de palma, lo que ayuda a protegerlo de la lluvia, los insectos y de los ladrones.




El grano era tan valioso en aquellos días que el qasr podría compararse con un banco local.




El constructor original y propietario del qasr, el jeque Abu Jatla, era un hombre profundamente religioso, ya que distribuía el trigo y la cebada que recibía para almacenar grano para los pobres, o lo vendía y dedicaba los ingresos para mejorar la mezquita local o para pagar la formación de profesores para enseñar el Corán en la madrasa.


Nalut y su Granero bereber fortificado

En la parte más occidental del gebel, se encuentra la ciudad de Nalut, situada a 600 m, de altitud, es la última aldea bereber del territorio libio, distante de la frontera a tan sólo una treintena de kilómetros.


 
 
La ciudad moderna no muestra ningún interés turístico, pero no hay que perderse el granero fortificado, con la aldea alrededor. En época romana, en este lugar se localizaba la antigua Tabumati, perteneciente al "limes tripolitanus", frontera protegida por edificaciones de carácter defensivo. En los antiguos graneros almacenaban dátiles, aceite, trigo, cebada, etc.






En la Edad Media, las aldeas de la zona terminaron en manos de los árabes y, en 1850, fueron ocupadas por los turcos. Por este motivo, el núcleo antiguo de Nalut está construido estratégicamente en una posición elevada dominando toda la zona del valle. En lo más alto de la aldea se encuentra el granero fortificado, singular ejemplo de la perfección alcanzada hace unos mil años en la construcción de estos edificios tan particulares.
 
 
 
 
 
 
En el interior del edificio, a lo largo de estrechos corredores se levantan las paredes agujereadas de celdas, dispuestas en cinco o seis niveles. Se han contado unas 300 celdas, a las que se llega con estaquillas clavadas en los muros.


 
Cada familia de la aldea disponía de cierto número de estos escondrijos, y un vigilante tenía un mapa del granero en el que estaban anotados los propietarios o usufructuarios de cada una de las celdas.
 




 
Los Oasis y el desierto del Sahara

El desierto del Sahara representa más del 90% de los territorios de Libia y es un recurso importante de Libia con numerosos lugares de atracción turística. Esto incluye arte histórico, agrícola, construcciones urbanas y viviendas en los oasis y lagos del desierto.




Esta diversidad en los fenómenos turísticos del desierto da varias oportunidades para realizar espectáculos, actividades culturales y científicas para satisfacer el deseo del turista aventurero y deportista amateur al turista por los caminos del desierto.






Por otra parte, la belleza natural distinguir el desierto de Libia y de su tranquilidad, el aislamiento y la simplicidad de la vida presente oportunidades fotográficas ilimitada.


 
Los Oasis del desierto

Los oasis, considerados en general entre los grandes hitos turísticos del desierto, se distinguen por su belleza natural y suelen estar rodeadas por dunas de arena, y, a veces por auténticos lagos de agua dulce, lo que produce paisajes realmente espectaculares. 




Esto se suma a la riqueza de los propios oasis en cuanto al patrimonio cultural de sus localidades de carácter distinguido, puesto que por su condición de áreas verdes en el desierto, han sido siempre los lugares elegidos para vivir por parte de los habitantes del Sahara. 





Los oasis más importantes de Libia son Ghadames, el Ghat, Wadi Elhayat, Wadi Eshati y el Jufra Kufra.


Ghadames
 
Ghadames es una ciudad, situada en un oasis cerca de las fronteras de Túnez y de Argelia, a casi 600 km de Trípoli, rodeada de un paisaje desértico y elevaciones en forma de mesetas de entre cien y doscientos metros de altura.


 
 

Ghadames se compone de dos ciudades, la antigua, construida en el siglo XII y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en 1986, está prácticamente deshabitada, y la ciudad nueva que está formada por edificios de dos plantas.


Un poco de historia
 
Se cree que el oasis está poblado desde el 3000 a. C., pero las noticias son pocas hasta la ocupación por los romanos en el año 19 a. C. Más allá de Cydamus no había nada, salvo el desierto y las tribus nómadas, inconquistables, por lo que los romanos fortificaron la ciudad y construyeron un fuerte en las cercanías, a unos diez kilómetros, luego usado por los bereberes.




Se cree que habitó aquí una especie de reina bereber llamada Kahina que organizó la defensa contra los árabes, que ocuparon el fuerte más tarde y le dejaron el nombre actual de Qala'at al-Ghoul o Ras al-Ghoul, “castillo” o “montaña” del monstruo a que hace referencia el término Ghoul. Actualmente sólo quedan unas pocas ruinas sobre una roca solitaria, desde la que se domina la planicie entre las mesetas sudorientales y el mar de dunas del Gran Erg occidental.




De aquella época apenas han quedado en la ciudad unas pocas ruinas y una inscripción romana. Bajo el reinado de Septimio Severo, nacido en Libia y que se ocupó especialmente de esta parte del Imperio, se instaló en Cydamus la Tercera Legión. La ciudad era entonces la puerta del desierto por donde entraban algunas de las mercancías, oro, esclavos y animales salvajes del otro extremo del desierto, camino de las ciudades costeras de Sabratha y de Leptis Magna, desde donde embarcaban hacia Roma.



Después de dos siglos de dominio, los romanos abandonan la frontera del desierto y la ciudad vuelve a los nómadas bereberes hasta la conquista por los bizantinos en el siglo VI con Justiniano y la conversión al cristianismo de sus habitantes. Poco después, la región es tomada por los árabes y queda bajo la influencia del Islam. Ghadames será un importante puerto de caravanas durante los próximos ocho siglos. La actual ciudad vieja se construye en el siglo XIII.





Un viajero británico, el explorador Alexander Gordon Laing, la describe en 1825 como una ciudad amurallada, de unos seis o siete kilómetros de circunferencia, contando los jardines del oasis, y rica en agua. En esa época es ocupada por los otomanos hasta la llegada de los italianos a Libia en 1911.

La ciudad vieja o medina
La ciudad vieja o medina, situada junto al oasis, está cercada por un muro de piedra que la protege. Durante siglos Ghadames fue un importante lugar de intercambio y descanso para las caravanas que circulaban entre el centro de África y la costa tripolitana. De un lado, venían los cargamentos de piedras preciosas, oro, plata, marfil y animales exóticos de más allá del desierto, y del otro, caballos y otras riquezas procedentes de las ciudades costeras.



 
Diseñada para soportar el calor, la medina es un laberinto de calles estrechas y abovedadas que forman túneles bajo los edificios de dos o tres pisos de adobe pintado de blanco. De vez en cuando, una abertura ilumina los laberínticos callejones y cada tanto se encuentra una plaza pequeña que sirve de frontera entre los siete barrios de la ciudad, habitados por las diferentes etnias que la poblaban. La ciudad posee dos puertas, una para entrar, la puerta sur, conocida como Bab al-Burr y otra para salir. En tiempos, sólo abrían entre la primera oración de la mañana y la última de la tarde.

 
 
Dentro de la medina hay varias mezquitas, entre las que destacan las de Omran al-Aatik, (siglo VII) y Nabi Younes (siglo XIV). Un pequeño canal recoge el agua del oasis, que nace caliente a gran profundidad cerca de esta última mezquita y forma una galería con piezas individuales para la higiene y las abluciones. Destaca también la fuente de Al-Kadus, cerca de Nabi Younes, que se utiliza como reloj de agua para indicar el momento de las oraciones.


 

Las viviendas constan de numerosas estancias a diferentes niveles. Como es natural en este tipo de ciudades musulmanas, las mujeres tenían acceso a toda la vivienda, pero sólo ellas podían acceder a terrazas y terrados, para evitar que sus vecinos varones pudieran observarlas.





Debido al descenso de la capa freática por el uso de motobombas, algunas de las fuentes que regaban el palmeral se han secado y éste ya no está tan cuidado como sería de desear, aunque la fronda de las palmeras sigue envolviendo la ciudad vieja con su encanto.

Fezzan
 Es la región sudoeste de Libia. Es en gran parte desértica, pero interrumpida por montañas, mesetas y valles formados por ríos secos (wadis) en el norte, donde los oasis permiten a las antiguas ciudades y pueblos sobrevivir en el Sahara, que de otra manera sería inhabitable.



 

Fezzan fue originalmente una provincia del Imperio otomano e italiano y una gobernación  junto a Tripolitania y Cirenaica, en el sistema de divisiones administrativas abolido en 1983 y reemplazado por distritos más pequeños o "baladiyah". El sistema de "Baladiyat" fue reorganizado en 1987 y reemplazado en 1995 por el sistema de "Sha'biyat".






La provincia de Fezzan contenía los distritos (Sha'biyat) de Wadi Al Shatii, Wadi Al Hayaa, Al Jufrah, Ghadamis, Murzuq, Sebha y Ghat.


Sebha
Sebha es la capital de Fezzan y la ciudad más importante del sur. Es una ciudad con una población de mas de 500.000 habitantes, situada en el cruce de caminos de las rutas trans-Saharianas más impotantes siendo un buen punto de partida para visitar la gran región del sur del Libia. El Distrito de Sebha, es uno de los 22 distritos de Libia.




El distrito es poseedor de un pequeño aeropuerto nacional. La capital, Sebha, es la terecera ciudad de Libia y la más importante del sur del país. La población es principalmente una mezcla de árabes y negros.


Murzuq

Murzuq, es una ciudad oasis, y capital del distrito del mismo nombre, situada al suroeste de Libia que, con Sebha, constituye uno de los principales asentamientos de la provincia de Fezzan. Murzuk se ha desarrollado en torno al oasis, siendo un punto donde paraban a repostar las caravanas en la ruta comercial norte-sur a través del Sahara.
 
 


En 1310 fue construido un importante fuerte y la ciudad prosperó como capital de Fezzan durante seiscientos años con el Imperio Otomano. La ciudad tenía una fortaleza importante, y fue conocida como la "París del Sahara". Fue ocupada por los otomanos en 1578 y sirvió como capital de Fezzan varias veces. Aunque los otomanos con frecuencia tenía allí una guarnición estaba bajo el control del Sultán de Fezzan.
 
 


 En el siglo XIX, Murzuk sirvió como punto de partida para múltiples expediciones británicas para encontrar el lago Chad y la legendaria Tombuctú. En 1822, exploradores como Denham, Oudney y expedición Clapperton llegaron desde Trípoli a esta ciudad donde intentaron conseguir protección y suministros para su viaje al sur. Murzuk se consideraba como insaluble por muchos exploradores británicos quien enfermaron, matando a algunos y obligando a los demás a regresar a Trípoli.
 
 
 

 
Los otomanos cedieron Fezzan con el resto de sus territorios de Libia a los italianos en 1912 (Guerra Italo-Turca) para formar parte de la colonia italiana de Libia. Murzuk no fue ocupada por los italianos en realidad hasta 1914. La ciudad perdió su importancia con la llegada del transporte moderno a finales del siglo XIX y XX.
 
Los lagos de Ubari
Al centro oeste libio, a unos 140 kilómetros de Sehba, se encuentra el pueblo de Tekerkiba, donde comienza la ruta hacía los maravillosos Lagos Ubari, sin duda una de las maravillas más impresionantes del Sahara. Los lagos de la región de Ramlat Dawada, se caracterizan por su alto índice de salinidad y su bello entorno de dunas.




Este escenario surrealista consta de al menos 20 lagos en medio de las inmensas dunas que invitan a relajarse y hacer inútiles los intentos de hundirse. Ante la gran cantidad de sal que poseen estos espejos no hay mejor opción que dejarse flotar y contemplar el contraste entre agua y arena en un lugar que roza la fantasía.


 
Los más impresionantes son: Mahfu, el conocido Gabraoun y Um al Ma, conocido por su alto índice de salinidad. No hay que olvidar el lago Mandara, misteriosamente desecado. El origen de estos lagos desconoce pero es posible que se hayan formado de aguas fósiles que hayan surgido de las ricas tierras del Sahara. Las aguas de los lagos Mahfu y Um al Ma cambian de color de acuerdo con la hora del día y del lugar de observación. Sin embargo las aguas del lago Gabraoun están llenas de un tipo de pequñas gambas (Artemisia salina) que se utilizan para preparar uno de los platos típicos locales, el Dawada.

Germa, la antigua Garama

A 20 km al oeste de Tekerkiba, se encuentra la moderna ciudad de Germa que aloja un interesante museo abierto en 1998. A un km al sur de la ciudad, sobre un promontorio rocoso se hallan las ruinas de Zinchekra, la que fue capital de los garamantes, durante el primer milenio a. de C. Los garamantes, constituyen una población legendaria y misteriosa del Sáhara libio, que controlaba el comercio de caravanas desde el desierto al sur de Ghadames hasta el río Níger, por el este hasta Egipto y por el oeste hasta Mauritania. Heredoto visitó a principios de nuestra era la ciudad de Garama, situada al norte de la ciudad moderna de Germa. Testigos de su riqueza son las ruinas de sus casas, construidas de piedra al igual que las más de 50.000 tumbas piramidales. Además se suelen visitar la Necrópolis, la ciudad antigua y del museo.
 
 


Un poco de historia
Existen pocos textos antiguos sobre los garamantes incluso su nombre, garamantes, fue dado por los griegos y adoptado después por los romanos. Los datos disponibles provienen principalmente de fuentes griegas y romanas, y de excavaciones arqueológicas en el área. Otra fuente de información importante son los abundantes petroglifos, que muestran escenas anteriores al surgimiento del reino. Germa, conocida en la antigüedad como Garama, fue la capital de los garamantes. Los garamantes eran un pueblo bereber que vivía en la región de Fezzan, procedentes originariamente de la región de Tibesti. Alrededor del 150 el reino garamante se extendía a lo largo del aún existente Wadi al-Ajal, cubriendo 180.000 kilómetros cuadrados al sur de la actual Libia.
 

Dibujos garamantes
 
El poder de los Garamantianos llegó a su clímax durante el II y el III siglos, y que a menudo entraban en conflicto con el Imperio Romano al norte. Los Garamantianos a menudo llevaron a cabo redadas en toda la frontera africana de Roma, el Tripolitanus Limes, y luego se retiraban al desierto que les ptotegía. Sin embargo, en el año 203 el emperador romano Septimio Severo lanzó una campaña en lo más profundo del Sahara, capturando Garama, pero la abandonó al poco tiempo. Conquistada por Uqba ibn Nafi en 49 A.D (año 669). El declive del reino garamante puede haber estado conectado al empeoramiento de las condiciones climáticas (progreso de la desecación del Sahara) y la sobreexplotación de los recursos hídricos.
 
 
 
 
Las excavaciones en Garama
En la década de 1960 los arqueólogos excavaron parte de Garama, la capital de los garamantes, correspondiente a la moderna Germa y situada a unos 150 km al oeste de Sebha. Las investigaciones actuales indican que los garamantes se distribuían en ocho grandes ciudades, de las que solo se han investigado tres, además de ocupar un gran número de asentamientos menores. Garama debió de albergar unos 4.000 habitantes, más otros 6.000 distribuidos en poblados dependientes dentro de un radio de 5 km.
 
 

Los garamantes fueron granjeros y mercaderes. Su dieta consistía en uvas, higos, cebada y trigo. Comerciaban con trigo, sal y esclavos para importar vino y aceite de oliva, lámparas de aceite y cerámica de mesa romana. Según Estrabón y Plinio el Viejo tenían canteras de amazonita en la cordillera del Tibesti. Los garamantes eran muy civilizados, vivían en villas grandes fortificadas como agricultores en los oasis. Era un estado organizado con ciudades y pueblos, un lenguaje escrito y tecnologías avanzadas. Fueron pioneros en establecer oasis y abrir rutas de comercio por el Sahara. El descubrimiento de la "Momia negra" por el profesor Fabrizio Mori en Uan Muhuggiag sugiere que debió de haber una larga tradición de momificación en la región.
 



Las ruinas incluyen numerosas tumbas, fuertes y cementerios. Los garamantes construyeron una red de túneles subterráneos para acceder al agua fósil situada bajo la capa caliza bajo la arena del desierto. La fecha de estos foggara es discutida; aparecen entre el 200 a. C. y el 200 d. C. y permanecen en uso hasta por lo menos el siglo VII y quizá después. Esta red de túneles es conocida por los bereberes como foggara. Esta red permitió que la agricultura floreciera, pero mantenida mediante un sistema de esclavos.


Las Montañas del desierto
 
Las montañas del desierto y las colinas en el sur de Libia añaden otros aspectos estéticos a la belleza del desierto.




Entre las zonas de montaña más importantes es el monte Akakus, ubicado en la parte suroeste del país, cerca de la frontera argelina, que se extiende al norte hasta el área Awinat, y al sur hasta el sur de Ghat, en paralelo de Wadi Tenzruft. 


 
 
Esta zona destaca por sus fascinantes paisajes con cavernas naturales y pinturas rupestres; así como por sus rocas multicolores, ofreciendo unas impresionantes vistas que parecen salidas de otro mundo.


 

Esta zona se caracteriza por los paisajes fascinantes, debido a las cavernas naturales. Se distingue también con sus rocas multicolores dando sus fronteras una hermosa vista.
 
 
La región del Akakus
La región del Akakus es un macizo montañoso situado al sudoeste de Libia. Se extiende hacia el sur  con Jebal Tadrart y hacia el norte con Jebal Awis con sus espectaculares paisajes. Mientras que hacia el oeste esta separada del Tassili argelino con el muy profundo valle de Wadi Tanezzuft.


 
 
 
El Akakus y el Tadrart son mundialmente famosos por su impresionantes y único arte rupestre de gran belleza y interes científico. Ambas zonas fueron declaradas monumentos de la Humanidad por la UNESCO en 1985 por el gran interes y variedad de sus pinturas rupestres. Son representadas figuras de animales de la región y hombres bailando o tocando música. La región comprende diferentes valles o wadis y sitios con pinturas rupestres y grabados de animales y figuras humanas, algunas de las cuales se cree que son de las imágenes más antiguas de figuras humanas en todo el Sahara. Tadrart significa 'montaña' en la lengua nativa de la zona.
 
 
 


La razón de esto es probablemente el fácil acceso que ofrece a esta región de Awaynat y Germa, en oposición a la más profunda, y más difíciles de acceso, Tadrart Akakus. Está cerca de la ciudad de Ghat, capital del Akakus (20.000 habitantes).
 

Pinturas Rupestres del Akakus
 
En la región desértica del Fezzan se pueden descubrir las pinturas rupestres de Akakus y los grabados rupestres del Messak, meseta desértica que cuenta con miles de inscripciones: dibujos de animales, de criaturas sobrenaturales, de escenas domésticas del Paleolítico y de periodos posteriores.





El Fezzan cuenta con el mayor patrimonio de arte rupestre del mundo, y sólo se conoce una parte. Pinturas rupestres de 14.000 años han convertido el Akakus en un museo al aire libre. Durante miles de años, la región de los Akakus no estaba desierta como lo es hoy. Para el año 2500 antes de Cristo, la meseta situada a 800 metros disfrutaba de un clima húmedo y poseía bosques mediterráneos.


 
 
El yacimiento de Akakus, cuenta con muchas pinturas rupestres, algunas de las cuales se remontan al s. XII a. C. Pinturas y grabados rupestres representan elefantes, jirafas, avestruces, camellos y otros animales que vivían en el Sahara en tiempos antiguos. Son el testimonio del notable cambio de la flora y la fauna en esta zona del Sahara .Las pinturas representan también diferentes estilos de vida de las poblaciones que vivían en esta zona del desierto en la antigüedad. Algunos de ellos incluso anteriores al 10.000 a. C.



 
 
La presencia de estos pueblos antiguos se evidencia por un arte rupestre único. Como una galería de arte al aire libre las piedras del Akakus contienen una de las mayores concentraciones de pinturas rupestres en el mundo, razón suficiente para que el sitio fuera declarado en 1985 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Las visitas se suelen realizar aprovechando las suaves temperaturas de la mañana, surcando varios wadis (valles) para encontrar una docena de sitios arqueológicos. En las últimas décadas, varios equipos de arqueólogos recensearam unos 1.300 grupos diferentes de pinturas. La más antiguas datan de 12.000 a. C e ilustran la fauna que habitba la región, tales como elefantes, jirafas y búfalos.

 


 

Más tarde, a partir de 5.500 aC, aparecieron figuras humanas realizando rituales o acompañados de mascotas. Se cree que los caballos sólo se convirtieron en parte de las pinturas desde 1.000 antes de Cristo, mientras que los camellos serían los últimos animales que se ilustran, alrededor del año 200 antes de Cristo. El rojo de las pinturas contiene óxido de hierro que se obtenía apartir de polvo de piedrael color blanco que se han desarrollado con productos tales como huevos y leche.



 
 
Figuras de animales, como los elefantes, han sido realizadas por antiguos artistas  hace entre 3.000 y 2.000 años. Después de fotografiar una gran variedad de pinturas y de analizar los detalles de cada obra, se puede darse cuenta de otro gran problema, la intrusión de  pinturas más recientes, junto con las imágenes originales. De hecho, el arte rupestre parece haber inspirado a algunos nómadas que pasan a liberar a sus "artistas internas".
 
 
 

Durante los últimos siglos, varias figuras se han añadido en las rocas, así como las palabras escritas en el alfabeto tuareg. La diferencia entre las pinturas y las impresiones originales es obvio, pero es sorprendente constatar que algunos grafiteros tuaregs  llegan a ser dibujar siguiendo las antiguas imágenes.
 
 
Los Arcos del Akakus

El acceso a esta parte del desierto del Sahara es sólo posible por vehículos tipo 4x4 con conductores experimentados. Las formaciones rocosas de la zona tienen un aspecto similar a otro cañón que hay al sur de Utah, pero sin vegetación los cañones son más amplias con más arena. Las montañas de Akakus son bien conocidos por pictogramas prehistóricos y pictogramas de hace 2000 a 11000 años. Geográfica y geológicamente, el Akakus es una extensión de la región Tadrart de Argelia. El punto de partida para visitar la región del Akakus es Al Uwaynat, una pequeña ciudad del desierto en la carretera principal desde Sebha a Ghat. Al Uwaynat está a unos 270 kilómetros al sur oeste de Sebha (alrededor de una hora en vehículo 4 x 4). El aeropuerto más cercano está en Sebha.




Arco Forzhaga es el más espectacular de la meseta de Akakus. El arco se encuentra, cerca de la frontera con Argelia, a unos 20 kilómetros al este del oasis Tuareg de Ghat, cerca del cruce de Oued Anchal y Oued Tanchalt ("oued" es el nombre local de "valle"). 
 




Arco Fezzi Jaren es otro arco muy visitado en el Akakus, que además aparece en las postales. Tiene tres aperturas y es un buen ejemplo de un arco natural en forma de pilar.
 
 
La meseta de Messak Mellet

El Settafet Messak, es una larga meseta (hamada) arenisca en forma de medialuna, de 40 a 60 km de ancho, que se extiende por un área de 10.000 km2 aproximadamente y esta situada entre el Erg Ubari al norte y Erg Murzuq al sur. Es cruzada con numerosos cañones tallados, restos de lechos de ríos secos, revela numerosos grabados, con una notable variedad de temas. Los más conocidos se encuentran en Wadi Matkhendush, un profundo valle rocoso, en I-n Galgiwen y en Awrer, sin olvidar a Wadi I-n Haberer.


Wadi Matkhandush

En Wadi Matkhandush se pueden admirar los más fantásticos relieves prehistóricos de la región en los que hay representados una gran variedad de animales.
 
 


Wadi Matkhandush, es uno de los lugares de interés más importante del sur de Libia donde jirafas, elefantes, rinocerontes, grandes y gacelas, están magníficamente retratados en las paredes de piedra y en el interior de las cuevas.




En este misterioso lugar es donde se pueden admirar los mitos de los antiguos cazadores.






Ghat y su oasis
Ghat es la capital del Akakus. En tiempos históricos, Ghat fue un importante punto terminal en las rutas comerciales Trans-Saharianas y un importante centro administrativo en el Fezzan. Era una plaza fuerte para la federación tuareg Kel Ajjer cuyo territorio cubría la mayor parte del sur-oeste de Libia - incluyendo Ubari, Sebha y Ghadames, además, además del sur-este de Argelia (Djanet y Illizi).




Desde el siglo V a. C. hasta el siglo V AD, Fezzan fue la sede del Imperio Garamantiano, una ciudad- estado que controloba las rutas comerciales trans-Saharianas entre los cartagineses y más tarde el Imperio Romano, con los estados del Sahel del África Occidental y Central . Durante el siglo XIII y XIV, las partes de Fezzan formaron parte del Imperio Kanem, mientras que los gobernantes otomanos de África del Norte afirmaron su control sobre la región en el siglo XVII.






A partir de 1911, Ghat y el Fezzan fueron ocupados por Italia. Bereberes y árabes adheridos a un militante de una orden religiosa sufí, la Sanusiya, resistieron los primeros intentos italianos de conquista y control, pero el control de Italia de la región era precaria por lo menos hasta 1923, con el ascenso del régimen fascista italiano.





Para defender sus posiciones, los italianos construyeron una fortaleza que dominaba la ciudad desde la colina de Koukemen. Esta fortaleza sigue en pie, y es una atracción turística de la ciudad.





Durante la Segunda Guerra Mundial, Ghat fue ocupada por Francia a partir de 1943 hasta el 1 de enero de 1952, cuando la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución que declara que Libia debe ser independiente. La provincia de Fezzan fue absorbida más tarde dentro de las fronteras del Reino de Libia.


Los Volcanes del desierto

Waw Al Namus

Waw an Namus, que quiere decir "Oasis de los Mosquitos", es un campo volcánico, cono y caldera en el sur de Fezzan. El interior de la caldera contiene un oasis de vegetación diversa y tres lagos de sal pequeños de color variable, que son la razón para el nombre del volcán.


 


El extinto volcán Waw Al Namus ofrece uno de los paisajes más bellos y espectaculares del sur de Libia. A más de 547 metros de altura, rodeada por varios lagos de color azul claro, saturados de minerales.
 
 
 
 
Se trata de campo volcánico de basalto oscuro que se extiende entre 10 y 20 kilómetros alrededor de una caldera.
 
 
 
  
El enorme tamaño de este campo oscuro permite que sea fácilmente visible desde el espacio.
 

Los Tuareg, sociedad y cultura 

Los Tuareg son bereberes de raza blanca, descendientes de la primitiva población del África septentrional. Aunque los invasores árabes empujaron a las tribus bereberes desde Libia hasta Mauritania, los tuareg continuaron siendo los dueños del Sahara.


 

Son principalmente descendientes de los antiguos garamantes que en la Antigüedad habitaban el Fezzán. Los tuaregs controlaban las rutas transaharianas de caravanas, cobraban impuestos por las mercancías que ayudaban a transportar y saqueaban a los pueblos vecinos. Ya en el siglo X, en las crónicas de los viajeros árabes, se hallan descripciones sobre los tuareg a los que describen como “una raza de ladrones nómadas cubiertos con velos”; les llamaron los tawarek (olvidados de Dios).


 

En el siglo XII, las invasiones árabes e hilalianas les obligaron a adoptar un estilo de vida nómada. A lo largo de los siglos han adoptado algunas ideas del Islam, en la medida de que esto no se contrapusiera con sus propias creencias, manteniendo intactos su sistema de justicia y sus leyes.La división política del África sahariana a partir de 1960 ha dificultado cada vez más la conservación de sus tradiciones nómadas. 


 

La estructura básica de la sociedad tuareg es el linaje (tawshit), grupo de parientes que reconocen un antecesor común. Los hijos pertenecen al linaje de la madre y heredan de ella, pero el hogar se establece en los aghiwan o campamentos del linaje del padre. Cada linaje pertenece a una categoría social determinada y hace parte de una ettebel (comunidad social o ‘tribu’). Los linajes designan un amghar, su líder (varón) y el consejo de líderes se designa entre los guerreros (varones), el amenokal, jefe del ettebel.

 




La tienda (ehe) es identificada con el matrimonio y el hogar. La mujer debe fabricarla, con pieles o tejidos de cestería y ella es su propietaria. Las mujeres tienen autoridad en el campamento, ya que el hombre está frecuentemente ausente, en sus actividades como pastor, comerciante o guerrero. Generalmente la mujer sabe escribir y es más instruida que su esposo, participa en los consejos y asambleas del linaje y es consultada en los asuntos de la tribu.
 

 

Todo gira en torno a la familia, a su vez integrada en clanes que son parte de una determinada tribu. El otro puntal de su vida nómada lo constituyen los rebaños de dromedarios, ovejas y cabras, lo cual les obliga a recorrer grandes distancias en función de los pastos. El cortejo entre mujeres y hombres solteros, viudos o divorciados se realiza en sitios denominados ahal. Allí se conversa, se canta, se interpreta música, se recitan poesías y se concertan citas de amor. El matrimonio se realiza después de que la mujer ha aceptado un pretendiente y él la solicita al suegro, pagando una dote, generalmente en ganado. La mujer lleva su ganado personal al nuevo hogar y puede divorciarse y casarse con otro pretendiente, si se considera maltratada por el esposo.


 
 


La sociedad tuareg está constituida por nobles, vasallos y siervos. Las expediciones para capturar esclavos han quedado extinguidas; sin embargo, los descendientes negros de los antiguos esclavos siguen realizando las tareas serviles. A diferencia de la mayoría de las tribus bereberes, los tuaregs son matrilineales, su matrimonio es monógamo y sus mujeres gozan de un estatuto elevado y de una gran libertad.
 



 
Aunque convertidos al islam por los árabes, han seguido conservando algunos de sus ritos ancestrales. Se les conoce también como ‘hombres azules’ u ‘hombres del velo’, porque los varones, y no las mujeres, utilizan un velo azul índigo o negro denominado litan. Ésta vestimenta les protege del calor, en un hábitat cuyas temperaturas llegan en verano a los 50-60 ºC; al igual que sus ropajes de lana y piel de dromedario, les resguardan en las frías noches desérticas.





 
Sus casas, tiendas confeccionadas con pieles cosidas, se sostienen sobre maderos y están profusamente decoradas con motivos geométricos. También es destacable el hecho de que los tuareg compartan una lengua propia, el tamashek o tamahak; y una propia escritura, el tifinag (relacionada con el fenicio), aunque no poseen literatura escrita. Esta es una de las muchas lenguas, destinadas a desaparecer, dado que los niños, hoy en día, sólo aprenden el árabe o el francés. Asimismo, si los gobiernos interesados en el Sahara consiguen llevar a cabo sus proyectos de explotación petrolífera y de comunicaciones transaharianas, es probable que esta forma de vida se convierta en poco tiempo en un anacronismo. La población estimada de personas que hablan lenguas bereberes es de 25 millones, de los cuales 1,2 millones se consideran tuareg.





 

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